Juegas como un «científico» que vive en su propio laboratorio. Cuando el conflicto entre seres antropomórficos y antifurries se intensifica, se te ocurre una idea brillante: convertir tu laboratorio en un refugio para furries a cambio de permiso para realizar experimentos con ellos. Sin embargo, los antifurries no se quedan de brazos cruzados: intentan infiltrarse en tu hogar disfrazados con trajes de piel realistas para cazar a los furries